Seguidores
martes, 14 de febrero de 2012
Por buenos o malos tiempos que corran, siempre nos quedará Morricone.
domingo, 5 de febrero de 2012
Mi primer salario y el suavizador chino.
Una mala estiba es como un
matrimonio mal llevado, sino se nivela bien, se va por la borda
José Ramón (Papá)
· El primer salario
La Habana, año 81
_ Finalmente que carrera
solicitaste hija?
_Pues solicité de primera y única
Ingeniería en Transporte Marítimo
Le respondí a mi padre medio
entrelíneas, esperando ya el rapapolvo que me venía encima.
_Debes estar loca, te he dicho
que eso no tiene futuro aquí. La flota cubana es muy vieja, ya ves al Ingeniero
de la empresa que se come los mocos de no tener nada que hacer en todo el puñetero
día.
Pero era de esperar esa tozuda
decisión por mi parte, desde mi abuelo materno, armador de un pequeño barco de
pesca, pasando por mi padre que comenzó de grumete a sus trece años, hasta
llegar a mis hermanos, los que al dejar los estudios fueron de cabeza a afanar
a los embarcaderos de pescados para luego terminar como buzos de la armada.
Para mí, desde que tengo uso
de razón los Domingos se convertían en fiesta cuando acompañaba temprano a mi madre
a cruzar la bahía de la Habana en la famosa Lanchita de Regla. Íbamos a visitar
a mis tíos y primos.
Siempre me iba a la popa y
desde ahí me sedaba con el ruido del motor y la estela que marcaba en el agua
turbia la oxidada hélice de la vieja embarcación de madera; soñando con
capitanear algún día uno de aquellos monstruos flotantes que serruchaban la
rada. Era solo cuestión de darle tiempo al tiempo.
Puerto del Mariel: Año 87 y
88.
¡Qué lejos madre mía!
Te recuerdo desde mis
nocturnas levantadas.
Camino de las seis y aún con
la luna, me sentía cual Víctor Mesa* en el Latino-Americano**,
tanteando los treinta metros entre las paradas de la ruta 37 y la
68...y a correr a la que llegara primero. De repente, entraba en una especie de” tornado
habanero", y sin darme cuenta, ya estaba "montada" y
sentada casi en la silla del chofer...
... ¡Todo un lujo!
Al menos no tenía problema en
bajarme...iba hasta el final de la odisea.
Corriendo más veloz que una
auto marca "Lada” por dentro del túnel de 5ta avenida, para
tener que conformarme muchas veces con ver alejándose el
amarillo trasero del autobús Girón, el mismo que me debía transportar al distante
lugar.
En alguna iglesia cercana
tocaban justo las siete campanadas.
Y entonces llegaba el camino, ... Santa Fe, el pueblo pesquero de Jaimanitas,
El Salado, ...parada en el "Henequén" y luego en la "Boca".
Me bajaba junto a las casetas de madera color verde de las oficinas de Cuba
Control Mariel.
Aún hoy veo esperanzas en
los brazos abiertos al grupito de "novatos ingenieros", su gente
sencilla y llana, los alineados tejadillos rojos de sus oficinas, sus cuadradas
y amplias ventanas.
Mientras palpo mi negro pelo
enmarañado de cemento y polvo que provoca la cementera cercana, y ese viento del
Sur que nada favorece, pienso en la monotonía del viaje de regreso, equivocándome
en la cuenta de alguna de tantas facturas de materiales de estiba apilonadas.
Porque el trasiego y llegada
barcos de procedencia de puertos del Mar Báltico y de Bilbao era constante.
Desde contenedores que se traían
en la cubierta, por tratarse de buques especializados de carga general y
llegaban con sus bodegas repletas de tubos, cabillas planchas, chapas, láminas
de acero, de aluminio y zinc.
Decenas de estibadores,
divididos en brigadas se ocupaban de la lenta descarga, porque en esa época se
preparaban las eslingas y cualquier cambio brusco podía desnivelar la bajada.
Los metales llegaban en atados
generalmente, pero los sacos de arroz y fertilizante había que bajarlos en
mallas o bien colocados sobre paletas de madera, había mercancías que ya
llegaban paletizadas previamente haciendo más fácil tanto la estiba como la desestiba.
Los que nos ocupábamos de los
contratos de fletamento tratábamos de incluir los términos FIOST ***, de forma
tal que de los gastos de la estiba como el trimado se hiciera cargo el Usuario final,
pero aún no había manera de no terminar el día entre acaloradas discusiones por
todos los involucrados, bromas aparte y algún que otro ojo revirado. Porque así
es el trabajo operativo en el puerto, se mete en tu piel y en tus entrañas hasta
que te ves escribiéndole algún día.
Fue en esa época que pude conocer
varios hombres corajudos, ahí estaba el viejo Colmillo, no me pregunten su
verdadero nombre. Era el jefe de los Estibadores y las Tarjadoras**** del
Puerto. Se lo había ganado a pulso ya que dicen que comenzó a trabajar como
peón desde que ya no recordaba cuando.
Era el quien se ocupaba de que
sus trabajadores tomaran abundante leche, mientras descargaban peligrosos
cargamentos químicos como la Sosa Cáustica, y como única protección pañuelos de
tela atados como tapa bocas.
Fue el quien llevo en sus brazos
a la enfermería a Esperanza, la tarjadora pelirroja desmayada por un golpe de
calor mientras el carguero “La Lima” zarpaba escorado con enormes piedras de
mármol gris y negro con destino Veracruz.
También conocí a Caruncho, el
negrito simpático y dicharachero que hablaba el inglés como si fuera de
Wisconsin para luego contarme en secreto que no sabía escribirlo.
Y hasta al mítico Malanga, y
digo mítico porque fue el primer hombre en recibir un trasplante de corazón y
sobrevivir veinte y ocho años para contarlo.
Su nombre era Maximiliano,
mulato alto, de cabeza plana y redonda, fuerte para su edad, muy calmado y con
un brillo especial en los ojos, como de agradecimiento a la vida.
Su lema era que no conversaba
con nadie que estuviese alterado. Siempre fue estibador del puerto, lo
respetaban porque era bravío trabajando. Nació en el Mariel y comenzó cargando
camiones a los quince años como “Camello”, así le llamaban a los que no tenían
contrato y trabajaban para otra persona que era el verdadero dueño del puesto, y
por supuesto, se quedaba con la mitad del abono. Pero en su familia eran muchas
mujeres y como único varón que era, debía garantizar un plato caliente en la
mesa.
Todos los hombres y mujeres
del recinto que recuerdo tenían un mismo denominador …Orgullo de ser portuarios
y participar en la gran cadena de distribución Logística.
Porque los puertos son la
puerta de entrada del 85 % de las importaciones y de salida del 60 % de las
exportaciones.
Según datos de la Patronal de
Estiba por los puertos españoles transitan mercancías por más de 400.000
millones de euros, el 35 % del PIB español. Y un 60 % de esas cargas, alrededor
de 300 millones de toneladas, requieren servicios de estiba y desestiba.
Glosario:
*famoso pelotero cubano
**estadio de pelota habanero
***término de contratación (libre
a la carga y descarga, estiba, desestiba y trimado)
****persona que se dedica al
conteo de la carga -descarga y demás datos concernientes.
domingo, 29 de enero de 2012
Martí, Eva, y la montaña rusa.
José Marti
Su mente rápida y segura , mi sana "envidia" hacia su fluido inglés que tan familiarmente usaba con la oficialidad soviética.
-Me respondí asombrada.
No conociamos entonces su historia.
Corría enero de 1869 cuando salió a la luz este poema dramático de José Martí. Fue escrito cuando sólo tenía 15 años, expresamente para el periódico La Patria Libre.
A pesar de la juventud del escritor ,son versos memorables nacidos de una altísima sensibilidad cultural y amor a la libertad.
Ya mi Eva tiene más de ochenta años.
domingo, 22 de enero de 2012
Pegarse con el doble ocho.
- "Nos veremos "
DW-WORLD habló con Manuel Fraga, ex ministro español y ex presidente de Galicia sobre esa relación y sobre el futuro de Cuba.
“Le hice notar a Fidel Castro cuando vino a Láncara [pueblo natal del padre de Castro] que los que emigraban a Cuba no eran los hijos de los grandes terratenientes de Galicia, ni de los empresarios. Eran los hijos de las familias numerosas del campesinado”. Y por su compromiso con esos gallegos que emprendieron el viaje hacia Cuba, que fueron muchos, considera Fraga una obligación mantener buenas relaciones con la isla. “El centro gallego de Cuba era uno de los mejores centros gallegos de América. Yo tengo verdadero cariño por Cuba y tengo la obligación de defender a los gallegos de allí”.
DW-WORLD: ¿Cuándo se encontró usted por primera vez con Fidel Castro?
M. F.: En el 91, en Cuba. Él me llevó a ver el lugar donde practicaba su deporte favorito, que era la pesca submarina, rodeado de cuatro o cinco guardaespaldas que llevaban unos enormes pistolones en unas fundas de plástico. Entonces estaba en plena forma. Y era una zona no lejana a la famosa batalla de Cochinos, donde [Fidel Castro] tenía un lugar de refugio y donde me explicó su teoría sobre la mejor preparación de la langosta.
Manuel Fraga fue durante 16 años presidente de Galicia.
DW-WORLD: Comparando su biografía política con la de Fidel Castro, saltan a la vista las diferencias ideológicas. ¿Forma la política parte de sus conversaciones o tratan ustedes de evitar el tema?
M. F.: La conversación política la tuvimos al año siguiente, en el 92. Fidel Castro pidió venir a Galicia y en ese momento tuvimos una conversación larga, de tres horas por lo menos, en la que yo le expliqué la necesidad, tal y como yo la veía, de hacer una transición. Porque aquello, después de él, no podría durar. Le insistí muchísimo en esto. No le pude convencer. Y hay un testigo de esa conversación que es Mario Vázquez Raña, el dueño de la antigua cadena Sol, de más de 60 periódicos en México. Fidel Castro ha aludido a esa conversación, desfigurándola, en unas declaraciones a un señor Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, en las que dice que yo le propuse el modelo de transición de Nicaragua. ¡Yo le propuse la [transición] española!
DW-WORLD: ¿Ha llegado para Cuba el momento de la transición?
M. F.: Pues yo sospecho que sí, pero la verdad es que la transición en Cuba depende de tres factores que no son fáciles de poner de acuerdo. Hace falta que Washington proceda con sentido común, hace falta que en Miami los exiliados hagan lo mismo y hace falta que en La Habana, Raúl Castro y sus colaboradores hagan lo mismo. No son tres cosas fáciles de poner de acuerdo, pero todo depende de eso. Y Cuba se lo merece.
DW-WORLD: Usted ha vivido ya como político en activo una transición a la democracia- la española. ¿Qué consejo le daría a Fidel Castro y a la oposición deseosa de emprender el cambio?
M. F.: Yo a Fidel Castro le expuse mi opinión en aquella ocasión y le propuse hacer una transición como se hizo en España. Buscando ese acuerdo: con Washington, con Miami… aquí nos pusimos de acuerdo socialistas, comunistas, gente como yo, del centro-derecha, etc. y llegamos a hacer juntos una Constitución. Eso es lo que hay que hacer allí. Lo malo es que la propia oposición a Fidel Castro en Miami está muy dividida. Pero dicho todo esto, el consejo es: sentido común en Washington, sentido común en Miami y sentido común en La Habana.
DW-WORLD: ¿Cree usted que, teniendo en cuenta la situación actual, logrará imponerse el sentido común?
M. F.: Fidel Castro ha nombrado a un grupo de seis personas, no ha dejado el poder solamente a su hermano Raúl Castro, que por cierto es un hombre realista. Yo fui muy amigo de Eduardo Barreiros, un industrial español que intentó allí [en Cuba] construir una industria de motores, y que me dijo “yo he dado aquí cuatro o cinco consejos de sentido común. Cuando se los he expuesto a Fidel no me escuchó, cuando hablé con Raúl acabaron por tener realización”.
Para Manuel Fraga, ha llegado el momento de iniciar una transición “a la española” en Cuba. DW-WORLD: España, la Unión Europea… ¿qué papel podrían jugar en esa posible transición cubana?
M. F.: Me temo que no mucho, porque esta es una zona de influencia claramente americana. Fidel Castro pasó un momento muy apurado cuando fue Gorbachov a explicarle que no podría seguir recibiendo la ayuda de Rusia: fue un momento muy difícil, sumamente difícil, pero ahora lo había resuelto con la amistad con Chávez, quien aprovechando el alto precio del petróleo le estaba ayudando a cambio de recibir maestros, médicos, etc. Y el triunvirato de Castro, de Chávez y de Evo Morales se había separado del resto de la izquierda sudamericana. Concretamente, Lula no quiso entrar en eso, tampoco quiso entrar Tabaré Vázquez. Pero en definitiva, en este momento no hay duda ninguna de que la desaparición de Fidel, si se produce, porque no tenemos muchos datos sobre todo esto pero algo serio debe pasarle, evidentemente dará lugar a algo que va mucho más allá de Cuba. Porque en todo este triunvirato el que movía las ideas era él.
DW-WORLD: Chávez también tiene intereses en la isla. ¿Cómo ve usted el caso de Venezuela?
M. F.: El caso de Venezuela es distinto y en el mismo momento en el que cambien las cosas en Cuba, empezarán a cambiar en Venezuela también. Hay que recordar que Chávez ya estuvo fuera del poder unos días, lo que ocurre es que no hubo preparación suficiente de la alternativa. Pero Venezuela es un país que tiene hoy todas las posibilidades y que no debe jugar el papel que está jugando de financiar la subversión.
DW-WORLD: ¿Hablaría usted de Fidel Castro como de un “amigo”?
M. F.: Yo no tengo porque hablar de amistades en este asunto. Estamos hablando de interés internacional y ese tema no se juega por amistades. Pero tengo que decir que yo tuve con él diálogos razonables y en los que escuchó. Luego no hizo caso.
DW-WORLD: ¿Echaría usted de menos a Fidel Castro si éste llegase a retirarse definitivamente del poder?
M. F.: No. Yo creo que la experiencia que él ha hecho en Cuba está agotada y es necesario que se produzca una evolución. Pero una evolución que no suponga ahora un baño de sangre. Vuelvo a decir: la transición que hicimos en España es un modelo que en este momento puede servir para Cuba también.
lunes, 2 de enero de 2012
Dos Letras , diferentes melodías y una sola canción.
Nunca deja de sorprenderme que la verdad tenga tan poco mercado y las hipótesis o las teorías fantásticas consigan a su favor tantos seguidores. No hay que ser maya para poder predecir que en el correr de este año muchísima gente morirá de hambre y de plagas que pudieron evitarse. Al mismo tiempo no faltarán los que lucren con tanta injusticia elaborando teorías que no le solucionarán la vida a nadie con excepción de ellos mismos.
Según plantean la deidad regente durante el año será "Oya" -relacionada en el culto yoruba con las tormentas, los suaves vientos y los antepasados muertos-, y estará acompañada de "Oggun", conocido como el patrón de los militares y los herreros.
Para este año propone.
Acompaña: Changó
Bandera: Amarilla con ribete rojo.
Los vaticinios recomiendan cuidarse de enfermedades locomotoras, digestivas y hernias discales, y para las mujeres advierten sobre trastornos menstruales y abortos espontáneos.
En particular, el signo se refiere a problemas de infertilidad, aumento de la mortalidad infantil y una disminución de la natalidad, que los sacerdotes de "Ifá" han vinculado con el envejecimiento poblacional.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Erase una vez un sello al alcance de mi mano.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Las tres Marías y el niño Julián.
Deambulaban cada día por las mismas calles de Santiago, siempre a las dos en punto, arregladas con una ropa y un maquillaje tan colorido como extravagante. Mucha gente en la ciudad recuerda a las inseparables hermanas Coralia y Maruxa, más conocidas como Las Marías, dos emblemáticos personajes de Compostela a los que los turistas y las nuevas generaciones sólo conocen por la estatua que les rinde homenaje en la entrada del parque de la Alameda.
Sin embargo, su triste historia se remonta a los inicios de la
guerra civil. Bajo esa fama de demencia que les precede hasta hoy, escondían un
drama personal que no todos conocen, el cual tuvo como telón de fondo la Guerra
Civil.
Cuentan que los falangistas las maltrataron para averiguar el
paradero de sus hermanos. A horas intempestivas de la noche, registraban y
desbarataban la vivienda, las desnudaban en la vía pública para humillarlas y
las subían al monte Pedroso de Santiago. Fue así que, con poco más 20 años, la
vida de Las Marías se convirtió en un mal sueño que se prolongó desde el inicio
de la guerra hasta mediados de los años 40. Renunciaron al trabajo de
costureras, oficio que venían desempeñando junto a su madre, porque los
clientes dejaron de llevarles ropa por recelo a verse involucrados. Vivían
prácticamente gracias a la caridad de los vecinos.
Las Marías nunca pasaron inadvertidas, no sólo por su
llamativa vestimenta y sus rostros maquillados con polvos de arroz, sino por su
actitud. Ellas piropeaban a los hombres y flirteaban con los estudiantes, algo
que no se le ocurría a ninguna otra mujer.
Diferentes por temperamento, Coralia la menor y más alta,
tímida y poco habladora, mientras que Maruxa, más pequeña llevaba la voz
cantante.
Lo cierto es que quienes no se rebelaban por temor distinguían
en esas inofensivas mujeres un grito de libertad y por encima de su pesar, un
canto a la vida.
Julia
Julia vive en Vigo y es un personaje singular, casi pintoresco, de esos que solo imaginaste existir en las pantallas de tu infancia.
Quizás te inmortalice a ese viejo y lánguido profesor de
baile: Un dos tres, un. dos tres; que habitaba en viejas academias y palacios
inventados. O tal vez te remonte a la severa institutriz que angustiaba a los
niños de las familias ricas. Este pasaje nos hacía a menudo reflexionar la
ventaja que teníamos de ser pobres…aunque, a decir verdad, muy corto tiempo nos
duraba ese pensamiento.
Pero Julia irrumpe con su inmaculada bata de médico bien
alisada, (sabido es que nunca estudió carrera). Por siempre compañía, la de sus
cansados zapatos de estilete y cuero que honrosamente sostienen la osamenta de su
casi metro ochenta. Delgada, pelo rizo, corto y entrecano que defiende un
supremo mentón coronado por una nariz de sabio tucán que se abre camino a unos
ojos velados por gruesos cristales, ceñidos a recias armaduras de pasta.
Precisa a vista fría, jovial a segundas miradas. Esconde su
vergüenza y se escurre timorata tras un cortinón de pedantes chácharas y
desbordantes monsergas.
De paciencia infinita con los enfermos, a quienes recorre con
manos inmensas y arteriales al tiempo que, con risible garbo contonea su cuerpo
al compás de “La danza del fuego”.
- ¡Abran los ojos y vean que maravilloso día de niebla tenemos
hoy! – les comenta en tanto realiza
apuntes cotidianos e insulsos en su gran bitácora.
Pero no te extrañe
además si la encuentras peinando cual diestra peluquera o zurcir como el más
delicado sastrecillo. Para luego y ante nuestro asombro, desmontar una puerta o
una ventana con mayor agilidad que el propio Hércules.
Susurran de que vive con su madre y llegó en un vendaval
marino.
Otros cuentan de una tía solterona a la que en las frías tardes protege, cobija y cuida con
desvelo.
Dicen que permanece virgen, murmuran que no ha conocido amor.
A mí me antoja pensar que disimula otra pena que distingo como
un dolor furtivo, se me ocurre como una fiera encrespada.
miércoles, 27 de julio de 2011
El precio de tu corazón.
Isabel Allende.
-Le pondremos por nombre
Hayat, significa “Vida”. - decidió su padre cuando nació su novena
hija.
Llegaba al mundo atravesada en el
vientre, en una única habitación de la mejor casa de piedra de su vecindad,
bajo los gritos y alaridos de una joven mujer, que contorsionaba entre fuertes
retortijones que cuatro diestras comadronas no lograban apaciguar.
Trece largas horas de grasientos
ungüentos, calientes toallas, de ir y venir, de cuantiosas plegarias. No
quedaban ya emplastos de hierbas y alheña para sofocar las fluentes
hemorragias. Entonces y muy lentamente emergió un pie, luego otro, ocasión
aprovechada por la experimentada Bashira para lograr desprender el cuerpecillo,
que cual incrustada hiedra se aferraba a las entrañas de su ya débil madre,
cuyo frágil corazón quedaría para siempre lastimado.
Para Bushra, que apenas contaba
veinticinco años, Hayat era el resultado de un concertado matrimonio que había
comenzado catorce años antes y ya contaba en su haber cinco varones
y tres hembras.
-Me casé con tu padre cuando
cumplí once años, hija mía. Él tenía dieciocho, pero me supo
esperar hasta que me bajó la “regla” …tuve mucha suerte, porque me
“respetó” hasta entonces.
Sí que fue esa una bendición
comparada con el destino de otras niñas, que eran deshojadas por ardientes
esposos sin haber aún brotado a la pubertad.
No le gustaban las hembras a su
padre Abdul, pero esta niña que iba creciendo con risos enmarañados y rebeldes,
cabeza soñadora y mirada penetrante, le infundía un sentimiento especial y al
mismo tiempo contradictorio por el que era capaz lo mismo de repudiarse,
como correr ante el mínimo daño que la acechara.
-Tus tres hermanas están
honorablemente casadas y tus torpes hermanos abandonaron los libros.
– les dijo a los catorce años...luego agregó,
-No tengo lujos que ofrecerte,
pero te pagaré estudios y con eso te podrás valer si algún día lo necesitas.
Fue así que estudió francés y
asistió a clases de secretariado.
Tampoco escapó del
matrimonio, el Sadaq que la familia de Jamil ofreció a sus padres por esa unión
le aportaron parte del fino ajuar y algunas joyas necesarias para el día de la
boda.
Asistió a la celebración
con diecinueve años y para honor suyo y de su familia, era virgen e inmaculada.
Sentía terror solo de pensar lo que fuera de ella de haberle ocurrido lo
mismo que a su amiga Ximena, la que haciendo gala de su nombre se entregó
a destiempo a un irresistible pasajero valenciano. Luego, para poder casarla,
la familia gastó en secreto una auténtica fortuna para enmendar el himen
perdido de la atolondrada muchacha.
-! No vale como mujer, es
estéril, ¡fría como piedra y tiene mal carácter!
Así fue devuelta Hayat a su
casa materna tras cinco años de infelicidad. Su padre, avergonzado por una
parte y aliviado por otro, consintió el divorcio de su hija menor, no sin
antes preguntarle.
-Hija mía, si quieres lo
obligo a permanecer casado, pero solo si quieres.
Ella estaba feliz, y esta parte
de la historia me es fácil imaginarla, porque, aunque no lo presencié, segura estoy
que no fue necesaria otra respuesta.
Siguieron años de prosperidad y
trabajaba como eficiente secretaria. En su casa descubría día a día asombrosos
parecidos a su progenitor, quien cada vez se acostumbraba más a vivir con su
hija.
Por años había cuestionado su
rara predilección por llevarse a la boca esas mezclas impropias de carne y
comida. Sabía que era un insulto devorarlas juntas. Entonces se fijó en su
padre, quien también saltaba ese patrón.
-Pero si es que te pareces a mí.
– le dijo en tosca complicidad
-Sí, será que ahora yo me
parezco a ti y no tú a mí. -respondió sereno.
Mientras, el corazón de Bursha
daba sus últimos bombeos. Su cuerpo, que antes fuera el de una hembra deseada,
se reducía en grosor y tamaño.
-Hará falta un marcapasos de
“oro”- dijeron los médicos, de lo contrario morirá.
Más de un millón y medio de
dírham se necesitarían y Bursha sería intervenida sin dilación alguna.
-No vendas tus tierras-
así aconsejaban los amigos de Abdul.
-Piensa Abdul. Si muere en la operación, perderás todo tu
dinero. De lo contrario, podrás desposar a una mujer más joven.
Entonces Hayat reaccionó como ninguno
de sus ocho hermanos fueron capaces de hacerlo.
-Padre, si te quedas en la
ruina por pagar la cirugía, yo te ayudaré.
Si ella muere durante el proceso,
igual te protegeré. No dejaré que pases hambre como tampoco tú lo permitiste
con nosotros.
Pero si mi madre muere por tu
mezquindad, escucha bien padre, no te lo voy a perdonar y por siempre te retiraré
mi palabra.
Toda esa noche lloró Abdul.
Aún no se habían despertado los presumidos gallos cuando partió rumbo a
la gran ciudad.
Hace doce años Hayat se vino a España. Dos de ellos necesarios para pagar sus
deudas de viaje.
Hace mucho que sus padres
viven tranquilos. Ella les envía mensualmente suficiente remesa para que
no les falte pan ni medicinas.
Si que ha trabajado duro Hayat, cuida
ancianos, enfermos, limpia casas. Ha tenido que aprender y asirse a nuevas costumbres
que trata de ahogar cuando vuelve a su patria y visita a su familia.
-Porque ellos no encuentran
bien que olvide mis antiguos modales en la mesa, pero ahora mismo no recuerdo
que se dice cuando quedamos satisfechos con una buena comida, me dice con
sonrojo.
Si que trabaja duro Hayat, habla idiomas
nuevos, e incluso bajo otro nombre, María.
Sonríe cuando piensa en sus
padres visitando la plaza vieja, comprando un pez grande y vivo, gracias al dinero
que tanto gusto le proporciona enviar.
Pero sonríe también con picardía
de niña traviesa cuando repasa su mente y encuentra entre sus memorias que
tampoco ha olvidado su fino francés, aquel que aprendió durante sus clases de
secretariado.







