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domingo, 26 de marzo de 2017

Como puedes hablar de amor, si nunca has besado a un Caballo.


Tal vez habría que empezar diciendo que la palabra guagua se usa en la expresión de guagua y como sustantivo, equivalente en este caso a autobús. La expresión de guagua, 'de balde', es más antigua y se registra en América y España en el siglo XIX. El cubano Esteban Pichardo (1836) fue el primero en registrarla, según Corominas. En cambio, este autor en su Diccionario Crítico Etimológico no da fecha para la documentación de guagua 'autobús', aunque para él dicho término "es cubano desde luego", y opina que puede ser adaptación del inglés wagon, 'carruaje'. Los americanos, según nos informa, denominaban así los carruajes de transporte militar y un automóvil mediano empleado para el transporte gratuito de personas. Visto esto, es probable que, después de la guerra por la independencia de Cuba (1898), la inmediata ocupación americana y la posterior dependencia económica, en la isla antillana estuvieran en uso dicho tipo de vehículos.

Tomado de la Academia Canaria de la Lengua

Por José Luis Diez Galván

Estoy en una parada en espera de la guagua que me llevara al hogar después de una ardua faena de trabajo poco remunerado, pero que estoicamente asumo con la resignación inherente a mi generación.
Se ve en la distancia lo que tanto ansío , después de tanto   tiempo sometido al vapor  tropical , mi cerebro ya lo alucina como molino de viento que se acerca desafiante a mi encuentro , tal vez como se espera un Oasis en el extenso Desierto.
No me encuentro solo, a mi alrededor hay una multitud desesperada y retadora que está dispuesta a todo para no quedarse varada. 
Por fin llega y se detiene articulando las válvulas de aire a presión de sus sistemas, para emitir ese rugido viril de fiera amenazante que resulta tan familiar.
 La humanidad que la espera no se amilana por ese bramido, corre en estampida hacia él, y entre ellos yo que me siento diminuto, vulnerable pero saco de mis entrañas la máxima espartana de que tengo que asumir el reto: con el “escudo o sobre el escudo”.
 El enjambre se abalanza y se arremolina en las afueras de las tres puestas del monstruo después de pagar el  tributo que exige el cobrador que extiende su  mano por una de las esclusas de la nave.
La espera se alarga, las puestas no se abren , el público comienza a impacientarse.
Hay quienes  se encuentran en el vientre del monstruo que no pueden abandonarlo y los que como yo esperan ser devorados , al fin las bocas  se abren , nos enfrentamos con odios  fugaces, unos por no poder bajar y otros por no poder subir .
Es el momento de mayor impaciencia y clímax , los rostros y los improperios  lo dicen todo. Nada se deja a la imaginación.
Por obra de un milagro estoy dentro ,! SI !!
No sé cómo fue… de ahí quizás la mítica canción del Benny... pero me siento ya un Gladiador.. es solo un instante.
 Dentro del autobús el panorama no es alentador, pronto se me olvida que estoy más cerca de llegar al destino. Fuera, los rayos del sol son una caricia si lo comparas a la temperatura interna del vagón producida por un vaho de infinitas fuentes
El aire se enrarece y se hace insuficiente para mis pulmones de añejo fumador. El hedor es profundo, indefinido y tiene múltiples orígenes ,todo  un reto determinar un adjetivo para describirlo.
El espacio para moverse es de unas pocas micras , por lo que es mejor quedarse quieto o esperar que la marea humana te arrastre , antes debes luchar por no alejarte de las salidas  por donde ser evacuado cuando  llegue el momento .
Cuan iluso aún soy.
Al  fin ,el aparato arranca y bufando se aleja del lugar donde una vez estuviste en la amarga espera. Es cuando tienes alzas la mirada y recorres el  entorno. 
Hay personas de todas las edades , todas las razas en una Nación y cualquier procedencia y vestimenta.
Solo la expresión del rostro marca la diferencia.
Los que ya estaban  se saben  victoriosos de batallas pasadas ,se les nota en sus gestos  guerreros  y  en cambio, los que acabamos de subir somos novatos que esperan su bautismo , aunque todo es relativo. En la próxima parada mostramos ya caras de veteranos y son los que llegan los que lucirán cual ciervos acorralados.
Me percato que se escucha un sonido poco descriptible de varios lugares, trato de percibir la fuente aunque me resulta difícil. Hay también otros sonidos que se mezclan e interfieren…el ruido del motor del vehículo, el del aire comprimido de los sistemas de freno y amortiguación que salen expedidos por  segundo , el claxon repetitivo y fuerte, los alaridos de los que quieren salir desesperados  por estar lejos de las puertas. Los que son el motivo de que se mantengan las puertas abiertas y a la vez exigen que los demás caminen para ellos poder entrar y con ello continuar el viaje  (exigencia vengativa de los choferes de no arrancar hasta que el vehículo no tenga la hermeticidad permitida por las autoridades) .
En medio de este panorama trato aun de buscar el origen de ese sonido mezclado e indefinido que me llega a un volumen considerable , pero aun indescifrable .
Al fin las puertas se cierran con ayuda exterior de un desconocido que prensa los cuerpos, ya del todo enlatados hay  gritos y gemidos que poco a poco se desvanecen .
Entonces.. ¡Eureka! Finalmente  logro percibir de qué trata el sonido perturbador. Es nada manos que  la mezcla de dispositivos de audio incluyendo la vocina  principal de la guagua.
Nada, un todo en uno , como para aburrirnos. Y ahí tenemos  dos reggaetones de factura nacional , uno extranjero y una timba de baja.
Todos al mismo tiempo y a puro volumen.
Primero te molesta ,espera, y luego te taladrará los sesos.
 Me concentro en temas agradables, traigo a mi mente el frescor de una playa, saboreo un rico Mojito, me convierto en Buda. Un seco frenazo y la siguiente reacción en cadena que provoca me devuelve a la realidad.
Y llegan y van más  paradas con el mismo ciclo de puertas cerradas, puestas abiertas avalancha de personas y vocablos agresivos, empujones y sobre todo música mezclada y estridente.
Se rebana mi cerebro mientras esquivo lo que parece ser un carterista.
Lo mejor que tienen los momentos malos es que no son para siempre y aunque falta ,ya se anuncia el Horizonte ,adiós a mi Purgatorio.
¿Pero que me sucede? Comienzo a estresarme. Las puertas están atascadas de gente y mi impaciencia se desborda al no poder bajar.
¡Permisooooo! Oigo un grito que me ensordece y me sorprende saber que proviene de mi desgarrada garganta en un total descontrol emocional.
 Conecto con un Coro de sopranos y tenores que a mi alrededor comienzan a gritar la  misma expresión   que obra como un  milagro ante la masa desbordada que se reacomoda para poco a poco abrirle  paso a la desesperación.
El ómnibus se detiene asmático con su aire comprimido. Ahora soy yo el que sufre por salir. Me estrujan cual papel de cartucho inexistente.
Salgo al fin despedido, escupido por la béstia rodante que sigue desafiante  su rumbo .
Entra el aire en mis pulmones , mi piel se colorea , tomo formas humanas . Camino y me hallo ligero, solo ligero, no triunfante.
 Porque como los espartanos,  bajé sobre el escudo, no con el escudo.

 Editado por mi