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sábado, 25 de marzo de 2017

El Comodín X







Por José Luis Diez Galván

La Generación A,B ,C …..sin Y , pero con X.
Generación de los llamados Alberto , Luis, Antonio, Carlos , Ada, Beatriz , Cristina, Juan  y tantos más . Fueron mezclados con otros de procedencia eslava , Nadia , Vladimir, Boris, Katia, Alina, Valentina e Ivan, por solo citar algunos
Nada que ver con la posterior generación de los nombres con Y
Yonelsys, Yanelsis, Yanysleydy, Yoandry, Yusnavy…los Yuyuyu como les diría yo.
Enmarcar esta generación nuestra en plazos de tiempo no sería plausible, si no en el protagonismo de acontecimientos que la marcaron. Nuestra generación podría evaluarla progresivamente como feliz, romántica, crédula ,disciplinada ,flagelada, defraudada y desahuciada , fuimos la generación que pronuncio por primera vez la máxima de: “ Pioneros por el comunismo seremos como el Che” usando pañoletas azul y blanco con uniformes caqui almidonados.
Fuimos , siendo aún niños, llamados al programa de estudio –trabajo en escuelas al campo apartándonos del calor del hogar y del cuidado de nuestro padres , para someternos al amparo de profesores incógnitos que con resignación estoica se sometían a ese reto, teniendo en resguardo nuestras pocas pertenencias en rusticas maletas de madera confiando su seguridad en llaves colgadas a nuestros cuellos, dormimos en locales que eufemísticamente llamaban albergues, de escasa iluminación y ambiente de galeras , comíamos en vajillas de aluminio comidas de precaria confección y procedencia incierta, nada que ver de las elaboradas con el amor de nuestras madres que incluían carnes de las novenas que adquiríamos por la libreta de “abastecimiento” a las que se sumaban las cuotas que calladamente se transferían de los mayores , enfrentarnos al rocío de los campos en aquellas frías mañanas para trabajar en labores agrícolas para precarios resultados productivos, todo aquello era el precioso costo de formar el hombre nuevo con la complicidad fingida de nuestros padres que se repetían una y otra vez, para procurar creer, que con aquello nos formábamos como hombre de bien.
 Fuimos esa generación que transitaba segura por el camino trazado de la enseñanza. Primaria –secundaria –preuniversitario y después según el sistema de escalafón, la universidad , fue una época de brindar esas oportunidades para todos , pero aunque estaba programado, la diversidad individual se imponía esporádicamente a no acogerse a ese derrotero por no estar dispuestos a pagar el solapado precio para llegar a la profesionalidad.
 Fuimos a los que asumimos que “la religión es el opio de los pueblos”, los que nos confabulamos con la xenofobia, los que oíamos en la clandestinidad los intérpretes musicales de turno prohibidos, los varones que con creatividad clandestina camuflaban el pelo largo con fórmulas hechas de jabón de lavar, agua con azúcar y presillas, los que nos sometimos a tres años de servicio militar en condiciones difíciles , lejos de lugar de residencia y con pases tan esporádicos que se perdían en el tiempo. Fuimos la generación que aspiraba como una máxima la condición de jóvenes comunistas, los mismos que entusiasmados y conscientes donamos las vacaciones escolares para trabajos agrícolas para recaudar  fondos para el XI Festival de la Juventud y los Estudiantes . Los protagonistas del cambio de la tecnología americana por la soviética , pasamos de tener un sobreviviente televisor americano por cuadra a tener ya progresivamente a los célebres Krim , Electrón, Cristal  y Caribe. Presenciamos incrédulos y asombrados los hechos de la embajada del Perú y el éxodo del Mariel, obligados e indignados en marchas populares convocadas y asombrados porque en una supuesta sociedad perfecta, de repente había tantos vagos, escorias  y lumpen.
 En los tantos años que persistió la misión cubana en Angola, fueron muchos los de mi generación que participaron “gustosos” en ella. Ostentar  la condición de internacionalista, era un mérito mayor y la condición más noble del Internacionalismo.
Escuchamos por primera vez hablar del SIDA como algo lejano y ajeno para convertirse en poco tiempo en cercano, flagelo oculto donde la única protección era el uso del condón, convirtiéndose de cómplice clandestino de las furtivas relaciones sexuales, en protagónico personaje educativo en todo el ámbito de la sociedad incluida la inocente niñez.
 Fuimos ciegos espectadores del desastre de Chernobil , de la caída de la URSS y el campo socialista, aunque no recuerdo una imagen del  derrumbe del Muro de Berlin .Y si de que  nos quedamos atónitos a la espera de los que sucedería antes esta situación, convencidos que el futuro pertenecía por entero al socialismo.
 Sufrimos la caída de nuestro nivel de vida, de buscar el alimento donde fuera, hacer bistec de una adobada toronja , picadillos de cascaras de plátanos salcochadas, y cuanta formula criolla de engañar la mente y el estomago.
utilizamos la bicicleta como única solución para tener movilidad, aunque  no vivíamos como Holandeses.
Vimos como el salario dejo de cumplir su función y como la inversión de los valores se  adueño de la sociedad , ingenieros convertidos  en maleteros de hoteles. El oficio de cantineros , Barman o cualquier otro relacionados con el mundo gastronómico se hizo codiciado como esperanza de remediar las penurias de la crisis. Vimos como recurso inminente de otra generación pujante el éxodo del 94 con una mezcla de tristeza y dolor. Se hicieron cotidianos los casamientos con extranjeros de hijas , esposas y hermanas con el único fin de abandonar el barco , deserciones en misiones en el extranjero y una pérdida de valores como nunca antes.
Creció la prostitución y el proxenetismo , la desconocida droga fue ya tema en la sociedad.
Somos los que ahora con 50 años y más se les impone un modelo distinto, no pienso que sea descabellado , suele pasar y se impone  la dialéctica . Pero parece ser que esta generación algo cansada y estropeada y arraigada en otros valores, está al borde del colapso. No tan vieja para entender que los cambios son necesarios , pero si para reconocer que nos movemos de una era analógica y nos enfrentamos a otra digital.
Relevo necesario a un simple Comodín que se ajustaba a cada ecuación. Pero a veces las matemáticas también tienen sus fallos…no todo es un Axioma.

Editado por mi




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