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jueves, 8 de noviembre de 2012

Una tarde memorable en el cine Habana.



Qué bueno es levantarse temprano...para cantar, para sentir
     Las cosas que en el mundo nos hacen vivir.
     El  que ama...
El mismo estribillo en mi cabeza una y otra vez. Juraba que había permanecido en mi memoria debido a  una película que comenzaba con  esa canción.
Pero a pesar de tan  vivaz  recuerdo, a falta de compartirlo con alguien más , con los años me fui acostumbrando a la idea de haberlo solo soñado.
Pero por estos días, y a propósito de leer una  entrevista realizada a  la afamada bailadora cubana Sonia Calero, viuda del coreógrafo Alberto Alonso y la cual no sólo bailó en el Ballet Nacional de Cuba, sino que destacó por su carrera extraordinaria como bailarina de danzas populares, la rumba, la guaracha y el son.
Sonia Calero fue vista en los programas de  la televisión cubana desde los 50 en adelante. Otros escenarios donde mostró su arte fueron el teatro, el  cabaret...y en el cine .
...¿En el cine ?
 Entonces otra vez me veo en el parque Habana, por la calle Habana,en el cine Habana.


Tengo siete años, salgo con mi madre que me recoge en la escuela “Angela Landa". Treinta años antes de convertirse en parte del paquete turístico de "Escuela Modelo". 
Era cuando el  joven y musculoso maestro de segundo grado Mauricio me recibía con un "cariñoso"  cocotazo en la mollera, que aunque sabes va a llegar, lo hace cruel y en cámara lenta . 
En realidad  era mejor llamarlo   “Dedaso”, el mismo te propinaba impulsando con su dedo pulgar la yema de su enorme falange del centro .
Les digo que una falange tan grande así no volví a sentir hasta el día que me pusieron de parto en el hospital “Hijas de Galicia”. Se trataba de  un ginecólogo muy popular…y no precísamente por su sabiduría.

Pero volviendo a la escuelita de la Habana Vieja . Alli también tuve una maestra que se llamaba Noemi, de  ella recuerdo su  afectuosa y pedagógica frase...

¡DEJEN ESAS  LÁGRIMAS PARA CUANDO SE MUERAN SUS PADRES!

Aún  me pregunto por qué rompia a llorar aún mas.
Pero bueno, no me quejo …todos aprendimos a leer muy bien.

Donde me quedé.. ah si fue aquel día,  uno cualquiera entre los 546 que vivimos en la Avenida San Pedro 258 entre Sol y Muralla...pared con pared al célebre bar "Two Brothers".
Era por aquella época en que el lechero dejaba la leche en la puerta de la casa. 
...Y les aseguro  que nadie la tocaba.
Si , ya se que parece uno de los  cuentos de "Había una Vez", no pretendo dormirlos. Simplemente sucedió.
Un poema especial merece el inicio de la  calle Muralla desde la Avenida del Puerto. Gruesos arcos y  anchos muros por los que  atravesaba a las 7.30 de todas las mañanas.
Me hice experta en  esquivar charcos de orine y saltar caquitas de perros y perrotes, y eso  sin embarrarme los zapatos.  Después de todo y rememorandolo ahora , no resultaba muy divertido.

Pero aquella tarde se quedó en mi memoria.  En una radio sonaba la canción de moda:


María no sale por la noche, en su casa no la dejan ir conmigo a bailar…

En el parque pocos viejos , muchos gatos y trece carriolas.
En la taquilla del cine la abuela de la rubia Loraine.
Y en mi mano , apretada, la mano de mi madre.






http://zoevaldes.net/2010/10/06/estreno-mundial-en-este-blog-un-dia-en-el-solar-eduardo-manet/